sábado, 11 de octubre de 2008

¿Qué pasa? El Tiempo




Parece que vienes, duermes un poco y ya te has ido. El tiempo pasa –es indudable-, para muchos detrás de una ventana, viendo cómo la gente se come sus problemas…. Y los tuyos. Observando la manera en que los tiburones se pelean entre ellos, o cómo las masas se unen contra ellos y cómo ellas mismas acaban por ser una pandilla de tiburones mediocres. El tiempo corre sin dar los buenos días, porque no hay tiempo ni de un buen desayuno. El tiempo es una fuerza que nos acerca al cero más agobiante, a la nada, a la incertidumbre.

La tecnología acorta el espacio y el tiempo de espera; acerca los unos de acá a los de más allá del continente; la velocidad es máxima y, sin embargo, no hay tiempo. No hay tiempo de perder el tiempo. Por eso tenemos más ruido dentro de nosotros, porque no hay tiempo de silencio, no hay tiempo de sosiego, no hay tiempo ni de pensar en el tiempo.

“No hay tiempo”, dice cualquiera, incluso tú, que piensas que el tiempo es oro. ¿Oro? El tiempo es la misma vida que corre y lo que pierdes de tiempo lo pierdes de ella. El tiempo es todo aquello que quieres hacer para llenarlo. Son todos tus deseos, todas tus pasiones, todas tus razones.

Hay gente que llena su tiempo de ruido. El ruido no se cotiza en el cielo, siento desvelar este secreto. Es muy cotizado en la tierra, donde todo está cubierto de un sonido que nos hace ser o nos esconde de lo que somos. Y, como dice una buena amiga, para quitarse los ruidos y las miserias hay que sentarse con ellas para ver qué nos cuentan de nosotros mismos, porque tienen mucho que decir. Así, muchos deberían sentarse más a menudo para hablar con sus miserias. Igual, esa es la manera de hacer que el mundo vaya mejor. Así disminuye el ruido interno, limpiamos las conciencias y, quien sabe, lo mismo también mejora el calentamiento global que dicen por ahí… o por lo menos el “calentamiento craneal” humano.

¿Quién mejor que Jorge Luis Borges para enseñarnos qué pasa con el tiempo?:
Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir qué necesitas, decir qué quieres ante una tumba, ya no tiene ningún sentido. Pero desafortunadamente, sólo con el tiempo.”


Y entonces, ¿Cuándo habrá tiempo?



Marta Serrano Gil
Gil-Luna
(Granada, 23 Junio de 2008)