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martes, 30 de diciembre de 2008

Mis comienzos con la corneta muda....

Querida vecina...

no podría terminar el año sin que le anuncie la llegada de un nuevo instrumento a mi colección. Sus ganas por descubrir nuevos horizontes dentro de la música le llevarán a conocer el sonido -todavía en bruto- de mi nueva y flamante corneta muda renacentista. Es por ello, que mis pulmones y mi diafragma ya están trabajando para, en un futuro todavía algo lejano, llevarla de la mano por el mundo de la música antigua.


Sé que hoy habrá disfrutado de mis primeros pasos, pues me consta que se escucha la calidez de este instrumento por todo el bloque, hasta el infinito... y más allá. Y también sé que este sonido le llega al alma. Por ello dejo aquí un breve fragmento de mi ópera prima todavía inconclusa:



Está disfrutando de la audición, ¿verdad? Se lo agradezco.

Por si todavía no me ha visto con el "cacharro" a cuestas... le presento oficialmente a mi querida cornetita. Aquí unos documentos gráficos:





Por cierto, ahora volveré a tocar para deleitar sus finos oidos y, cómo no, felicitarle las fiestas y que el 2009 sea mucho más musical que el año anterior.... (de eso me encargaré yo, no se preocupe).


Sin más... espero que siga disfrutando de mis primeros emocionantes pasos.

Recomiendo que se lea, también, la primera parte de la historia: http://antiqvae.blogspot.com/2008/09/mi-querida-vecina.html

viernes, 26 de septiembre de 2008

A mi querida vecina:


Estimada vecina,


¿se acuerda usted de aquella tarde, sobre las siete y algo, que me dijo que iba a comprarse una trompeta para "atronarnos" a todos? No se preocupe, ya lo hago yo.


He encargado una corneta muda renacentista. Me la traen de Basilea y, pese a llamarse muda, suena tanto que ahora sí que va a saber lo que es la música antigua de verdad. Lo mejor de todo es que es de madera y suena muy dulce... lo peor de todo es que no tengo ni idea de tocarla y va a ser testigo de mis primeros pasos... ¿no es emocionante?.


Ya sé que no cabe en su gozo, no hace falta que se disloque de la alegría. Pronto oirá y disfrutará la dulzura de mis pulmones y se sorprenderá del control de mi diafragma cuando empiece a hacer notas tenidas durante horas.


Igual, algún día, llego a tocar el Austria Felice sin desafinar ni una sola nota. Eso es cuestión de ensayo, como comprenderá dentro de poco.


Sin más... aquí dejo la web del constructor y las cornetitas bonitas.